Aprender inglés no es imposible, pero tampoco es automático. En Let’s Talk, después de acompañar a cientos de alumnos, notamos que hay tres motivos que se repiten en quienes abandonan el proceso antes de llegar a su objetivo.
Y no, no siempre tiene que ver con el nivel o la capacidad. Muchas veces, el problema está en cómo encaramos el aprendizaje.
1️⃣ Tiempo insuficiente
Muchos alumnos sí asisten a sus clases y participan activamente. Pero el tiempo que le dedican no alcanza para lograr sus metas.
Solemos subestimar cuánto tiempo lleva realmente aprender un idioma. No alcanza solo con “ir a clase una vez por semana”. Como cualquier habilidad, el inglés necesita práctica constante, pequeñas dosis repetidas, espacios protegidos en la agenda.
2️⃣ Metas irreales o muy lejanas
Empezar sin una meta clara es empezar sin brújula. Y tener una meta demasiado lejana o idealizada es igual de desmotivador.
Una persona que dice “quiero hablar como un nativo en tres meses” probablemente se frustre al no ver resultados inmediatos. Por eso trabajamos con metas reales, medibles y a corto plazo: lograr una reunión sin trabarse, escribir un mail más claro, entender una llamada sin subtítulos.
Cada pequeña mejora se celebra. Y esa alegría del avance es la que nos empuja a seguir.
3️⃣ Falta de compromiso real
Desde la mirada del coaching ontológico, el compromiso no está en lo que decimos, sino en lo que hacemos.
Vemos muchas veces alumnos que “estudian inglés” pero:
- No bloquean tiempo en su agenda
- No hacen tareas
- Faltan seguido
- No preguntan, no practican, no se involucran
Están inscriptos, pero no comprometidos. Y eso hace toda la diferencia.
💡 Entonces, ¿cómo sostenemos el aprendizaje?
Con una estructura clara, acompañamiento cercano y un enfoque que no idealiza ni exige resultados mágicos. En Let’s Talk no enseñamos inglés solamente: acompañamos procesos de transformación, paso a paso, persona a persona.
Si estás listo para volver a comprometerte con tu aprendizaje, contá con nosotros.



